
Estimado Iñaki:
¿Cómo va? Hace mucho tiempo que no conversamos, por lo que espero que esta carta abierta que te remito dé pie a ello de nuevo. Pero, lógicamente, el motivo principal de la misma no es éste.
Soy socio de Gure-liburuak, círculo de lectores de la editorial Txalaparta. Para el mes de febrero, Gure-liburuak recomendaba a sus asociados tu recientemente publicado ensayo sobre Cuba, el cual venía esperando con ganas, como tú bien sabes, desde hace tiempo. El libro lleva por título “Y en eso se fue Fidel”. No puedo aún, Iñaki, darte mi opinión sobre el libro, ya que me llegó ayer y no he tenido tiempo de leerlo aunque sí de hojearlo. Para lo que sí he tenido tiempo es para visionar el DVD que acompaña al libro, que incluye, entre otras cosas, dos entrevistas que te realizan: una donde presentas el libro, y otra realizada en el marco de la Fiesta del PCE 2007, donde explicas el proyecto de inSurGente.
En esta segunda entrevista haces referencia a mi persona como colaborador del diario, lo cual te agradezco sobremanera, ya que mentarme en la fiesta anual del partido al cual, en su día, pertenecí pero donde hoy soy persona non grata es todo un orgullo para mí. A algún dirigente del PCE vasco que haya visto la entrevista le habrá salido un sarpullido.
Chascarrillos aparte. En esa entrevista desgranas la idiosincrasia de inSurGente como medio alternativo y de izquierdas, pero con un plantel de colaboradores amplio no sujeto a ninguna directriz política (de ser así nunca hubiera aceptado colaborar). Como ejemplo de ello haces referencia a que se pueden encontrar artículos escritos por tu persona, partidario del derecho de autodeterminación de Euskal Herria como vasco exiliado, persona de izquierdas y abertzale confeso. Pero también, en contraposición, artículos de Óscar Gómez Mera, el abajo firmante, según tus palabras: “hombre de izquierdas, de una izquierda española, que vive en Euskal Herria, y que no tiene tan claro como yo el derecho de autodeterminación”.
Hombre de izquierdas me considero, aunque puede haber quien opine lo contrario. Sí soy de una izquierda española porque he militado en partidos de ámbito estatal, y si algún día vuelvo a encuadrarme en un proyecto político (cosa que dudo) será uno estatal, porque para mí el fin último de toda izquierda (por lo menos yo entiendo así la izquierda) es acabar con el Estado como lo entendemos hoy día. Sí, vivo en Euskal Herria. No sólo vivo sino que he nacido aquí, aunque no sé si ello me otorga la condición de vasco, o de buen vasco. No trato de decir que tu intención haya sido insinuar esto último, sino que ya que soy un mal español por ateo, marxista, republicano… y me la refanfinfla, no me quita tampoco el sueño ser buen o mal vasco. O no serlo.
“Y que no tiene tan claro como yo el derecho de autodeterminación”. Desconozco cuál es tu nivel de claridad en torno al derecho de autodeterminación. Yo siempre lo he tenido muy claro, y creo que lo he dejado patente en los artículos que he escrito en inSurGente, ya que en uno de cada dos toco dicha materia. Estoy a favor del derecho de autodeterminación del pueblo vasco y de todos los pueblos que conforman España. No sólo eso, sino que reconozco la realidad de Euskal Herria como nación, entendiendo como tal los territorios de Álava, Bizkaia, Gipuzkoa, Navarra e Iparralde. Euskal Herria existe, está ahí, y por ello considero que tiene derecho a formar un estado independiente si así lo consideran sus ciudadanos.
Tengo tan claro el derecho de autodeterminación como la opción independentista. No soy independentista, lo cual también ha debido quedar claro en los artículos anteriormente escritos en inSurGente. El derecho de autodeterminación es un derecho democrático como lo es el derecho a voto. El próximo 9 de marzo tenemos una cita con las urnas. En el hipotético y totalmente improbable caso de que un partido de izquierda revolucionaria ganase el cónclave electoral, ¿iba a cambiar algo? No. Por dos motivos. Primero, porque el sistema está montado de tal manera para que ninguna fuerza alternativa al sistema pueda, no ya ganar, si no siquiera obtener una representación parlamentaria notable. Y en segundo lugar, porque si ello ocurriese, los tanques no tardarían en pisar las calles (recordemos al Frente Popular). Y con el derecho de autodeterminación pasa tres cuartas partes de lo mismo. La constitución de un estado independiente no garantiza (mientras nadie me demuestre lo contrario) el establecimiento de un sistema alternativo al sistema capitalista. Montenegro se separó de Serbia hará cosa de un año y medio, más o menos, mediante un referéndum. ¿En qué ha mejorado la vida del pueblo montenegrino? Crear un estado para tener una bandera propia, una lengua oficial propia y un parlamento propio me parece muy legítimo. Como tan legítimo es que alguien reclame su derecho a sufragio universal para ir a votar al PP o al PSOE. O incluso a IU.
Bueno Iñaki, te escribo esta carta para dejar el tema claro tanto a ti como a los lectores de inSurGente, los cuales deben estar hasta el gorro de mí y de mis artículos en general, y de los que versan sobre la autodeterminación en particular.
Aprovecho para darte las gracias, como ya hice hace tiempo en una carta abierta como ésta, por brindarme la oportunidad de escribir en inSurGente aun y cuando podamos tener posiciones encontradas, lo cual hace tu ofrecimiento más generoso si cabe.
Eskerrik asko eta besarkada handi bat.
Óscar Gómez Mera